la luz fría, blanquecina
del sol en invierno
entra por la ventana
con el viento
ultraja las cortinas
y reposa su tristeza
a los pies de mi cama
el olor a incienso
como el vaho se condensa
en el cristal se disipa
desde dentro
hacia afuera, y pienso
si es que esta voz que me conversa
no es otra que la mía