buscar en el pavimento
las grietas con que tropiezo
y rellenarlas
masillarlas con vergüenza
releer a cortázar
y a los poetas malditos
suplicar abstemio
una vida bohemia
caminar en círculos
para llenar mi pieza
dormir los sentidos
en su frío insular
prestarle atención
cuidadosamente
a ese gorrión
a su lenguaje de semilla
observar sonriente
con desesperada esperanza
el horizonte sonrojado
tras las lluvia
preguntarme, en el fondo
y con profundo dolor
a quién le importa
el color del cielo