miércoles, 13 de mayo de 2026

arlequín

de angustia enloquecido vaga este nortino en el valle central. cada vez más la ciudad suda vapores apocalípticos, por las rendijas los edificios rezuman gases tóxicos y subliman en silencio su dolor las pobres gentes desamparadas. ¿será el precio a pagar por esta, nuestra pecaminosa animalidad?

tonada tras tonada emerge de las cenizas la desesperanza entre los restos chamuscados del planeta. venga la lluvia ácida como un mal presagio e inaugure mi llegada el aguacero, sollocen las nubes mi nombre sobre los truenos de apertura; soy un poeta hecho tormenta — yo no canto, lamento;

maldigo esta vida y esta tierra, lamento

me desangro en la memoria polvorienta, perdida, barrida por el viento, lamento

me desvivo en esta ira contenida, muda, ahogada en resentimiento, lamento

me pierdo y me encuentro de ida o venida en este laberinto abyecto; huyo, me escondo y me lamento

soy tormenta de vergüenza y arrepentimiento

poeta del barro y de la acequia,

último cruzado del fundamento