no hay remedio, lucila
para nuestra enfermedad crónica
esta angustia insoslayable
en la memoria deshilachada
ofuscada y resentida
silencio...
despliega el milenio sus puertas abiertas
gabriela solloza en ese pedacido de mi alma que lleva su nombre
no importa
misericordia a los inmisericordes y que siga la fiesta
qué dolor, qué dolor
qué pena