iré con mi pinta de marino mercante
a la proa del barco, me arrojaré al mar
y sin claudicar
pondré fin a mi nomadismo mendicamente
me hundiré hasta el fondo
moriré sin castigo
y mis restos aparecerán
cuando toda el agua seque
un arqueólogo los estudiará
con perspicacia y orgullo dirá:
"efectivamente, estas son
osamentas de un mendigo"
exhibidos mis huesos serán
atracción de los curiosos
al ver la cartela, leerán:
"ejemplar de desgraciado"